Apremiados por el agua y el hambre, productores alimentan animales a la vera de la RN 168

Se ven muchos caballos, vacas, perros, ovejas y chivos. Provienen de la zona de isla y bañados de Alto Verde, Colastiné y La Guardia. Claudio Lucero le contó a El Litoral que todos los días hace cuatro viajes para que sus vacas puedan comer. Las cruza por el puente de una de las colectoras de la 168.

A lo largo de los 18 kilómetros que separan la ciudad de Santa Fe hasta el ingreso al túnel subfluvial, se cuentan cientos de vacunos, equinos, ovejas, chivos y perros. Se los ve pastando, contenidos por el tendido de precarios boyeros eléctricos o deambulando con andar cansino sobre ambas márgenes de la ruta nacional 168 e incluso, en el cantero central de la autovía.

Aprovechan el poco pasto que queda, apurados por el hambre, pero al estar tan cerca de la traza resulta peligroso para los conductores y para las personas que están a cargo de cuidar a los animales.

En general, el ganado pertenece a la zona de isla y bañados de Alto Verde, Colastiné Sur y La Guardia al igual que las varias familias que se autoevacuaron en la completa precariedad al costado de la ruta. Con postes o chapas sostienen trapos y plásticos que hacen de techo y sobreviven con lo que pueden pescar.

A pocos metros de lo módulos que instaló la Municipalidad para los evacuados de La Vuelta del Paraguayo hay por lo menos 25 caballos contenidos por un hilo de boyero. Algunos animales pasan sus cabezas por sobre el guardarail buscando el pasto fresco, mientras que a centímetros circulan vehículos y camiones de gran porte.

Apremiados por el agua y el hambre

Algunos productores de la zona de islas, apremiados por la altura del agua, directamente utilizan las márgenes de la ruta como potreros. Allí se ve pastando una importante cantidad de cabezas de ganado, a escasos metros de la carpeta asfáltica.

El viernes a la mañana, Alcides Rodríguez ponía en riesgo su propia vida para que las 40 vacas que tiene a cargo puedan comer. Es que mientras personal de Vialidad Provincial cortaba el pasto del espacio que queda entre ambas manos, él lo juntaba y se lo cruzaba a los animales. Así hizo decenas de agotadores viajes, midiendo la distancia de los camiones que cruzaban a toda velocidad.

En situaciones similares se encontraban otros dos baquianos de la zona. Los tres aseguraron que solicitaron asistencia en distintas dependencias provinciales, pero no recibieron ayuda por “estar en zona de riesgo”.

Sin ayuda

Elbio Del Abal, quien pasteaba animales en el kilómetro 6, explicó la situación: “Fuimos a pedir ayuda a la provincia pero no nos dieron nada. No pedimos plata, pedimos que nos traigan algunos rollos de pasto para los animales. Cada uno sale $ 700, más el transporte y en esta situación no contamos con esa plata. Acá tenemos 60 vacunos y 50 chivos que son de la isla de Colastiné Sur. Hacer ésto nos quita tiempo pero tenemos que cuidarlos porque los animales caminan buscando el pasto y están cerca de la ruta. Tenemos que mantenerlos de alguna manera porque es lo que hay para pucherear”.

“Nunca vino nadie, estamos solos. Cuando el agua empieza a subir todo el mundo habla pero después todos se olvidan. Hubo gente que incluso nos denunció. Acá queda poco pasto, encima se viene el frío”.

Alcides Rodríguez, que cuida sus vacas en el kilómetro 15, contó: “Tengo unas 40 vacas más o menos acá. Vivo en un rancho en la isla, aunque tengo mi casa en Paraná. Adentro ya no hay pasto así que tuve que sacar los bichos al borde de la ruta y ponerle el boyero. Nunca vino nadie a ver si necesitaba algo. Acá voy a tener que estar hasta que baje, no hay piso y tampoco consigo campo donde llevar los animales. Tampoco puedo pagar el alquiler de un campo. Si sigue bajando, en las partes altas, capaz que en 15 días ya va a haber un poco de playada para que coman adentro. Acá hay que cuidarse de las víboras, ya me mataron una vaca entre el chilcal. Siempre voy perdiendo algo. Es triste”.

Claudio Lucero, cuida sus vacas y terneros en el kilómetro 14. “Hoy traje 35 vacas. Pero cerca del puesto de Gendarmería (kilómetro 10) tengo más en un corral que armamos. Soy de Alto Verde y salí de la isla el 11 de diciembre. Desde entonces hago esto: cuatro veces al día saco las vacas del corral y, por el costado de la ruta, las traigo hasta acá (kilómetro 14). Tomo el puente de la colectora, a la altura del viejo atracadero de la balza para cruzarlas al otro lado. Ya se me murieron cinco caballos de hambre, no puedo perder las vacas. Pedí ayuda en el Ministerio de Agricultura y Ganadería pero me dijeron que sólo le dan a la gente que tiene tambo o campos para agricultura. A nosotros como estamos en la isla, que es zona de riesgo, no nos corresponde nada”.

Fuente: El Litoral

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