Bomberos rescatan a nene de 3 años atrapado en el hueco del ascendor, a 18 pisos de altura

Un niño de 3 años fue rescatado de manera casi milagrosa por personal de Bomberos Zapadores y de la Policía de Rosario. El pequeño había quedado atrapado en el hueco del ascensor de un edificio de Chacabuco al 1300, en un episodio que se trataba de dilucidar. Lo cierto es que el nene fue salvado luego de media hora de arduo trabajo y de escenas de desesperación de su familia.

Según datos otorgados por la Policía, todo sucedió este viernes al anochecer en el edificio ubicado en Chacabuco al 1300. Testigos contaron que el niño se metió en el ascensor en un descuido de la familia y por motivos que trataban de esclarecerse cayó al hueco entre los pisos 17 y 18.

Por fortuna para el pequeño, su cuerpito quedó atascado entre hierros y la pared, sin causarle heridas. Se vivieron momentos dramáticos por los gritos que daba el niño en ese lugar oscuro y peligroso y por la desesperación de la madre, que no sabía bien dónde estaba su hijo.

El bombero Rafael Santa Cruz, que lideró el salvataje del chiquito, relató el episodio completo: “Ese chiquito se tenía que salvar”, confió. “Nos dieron el aviso en el cuartel a las 18.50 más o menos; nos dicen que era un menor atrapado en el interior del ascensor, hasta ahí era un hecho normal, pasa constantemente”, relató el bombero. “Llegamos en 9 minutos más o menos, por el horario había mucho tránsito”, siguió.

Pero cuando llegaron con la autobomba a la torre de Chacabuco y 3 de Febrero, comprendieron que la situación era mucho más compleja. “Cuando estábamos subiendo nos dijeron que era en el piso 18 y que el chico estaba atrapado en el hueco del ascensor”, indicó Santa Cruz.

El bombero zapador describió que “el chiquito quedó atrapado entre la pared y el suelo del ascensor; si se movía el nene o se movía el ascensor, se caía por el hueco”.

Y luego reveló: “Lo que pensé en ese momento es que teníamos todo en contra, estaba colgado a 18 pisos de altura”.

El rescatista coordinó tareas con sus compañeros de inmediato, mientras recibía la asistencia de la policía motorizada, personal de Comisaría 1ª, la Brigada Aérea y la Comisaría 15ª: “Parte de la dotación se fue a la sala de máquinas y uno de los muchachos tuvo la idea de bajar con el ascensor de forma manual”, señaló. “La prioridad era asegurar al chiquito y después rescatarlo”.

Santa Cruz recordó que se vivían momentos de mucho dramatismo en el piso 18 del edificio: “Había unas 20 personas en el lugar, porque era un cumpleaños. Todos gritaban y todos opinaban”, dijo.

El rescatista describió las dificultades que tuvieron para llegar hasta el niño: “Cuando intenté descender por un costado, no pude pasar por mi contextura física, pero ya venía mi compañero descendiendo en forma manual. Entonces trabajamos desde el techo del otro ascensor”.

Finalmente el bombero alcanzó uno de los pies del niño y pudo asegurarlo: “Pude llegar hasta el pie del chiquito y lo aseguré con una correa de uno de sus pies. Si se movía se iba a golpear, pero no se iba a caer. A partir de ahí pudimos trabajar un poco más tranquilos”.

Santa Cruz confió que “un fierro le apretó la cadera contra la pared y le salvó la vida; si caía 20 centímetros más al centro, se caía los 18 pisos”.

“Trato por lo general de no involucrarme con las víctimas, pero al trabajar con niños es más difícil, sobre todo siendo padre”, concluyó el bombero.

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