Esperanza consternada: tras los recientes casos de femicidio, la comunidad busca explicaciones

La sociedad esperancina busca entender los casos de femicidios que se repiten en la ciudad, y marcan a familias enteras. Aunque parezcan estadísticas frías que reducen tragedias con nombre y apellido a cifras, quizás algunos números nos ayuden a visibilizar mejor esta terrible realidad que atraviesa el país de punta a punta.

La violencia de género no es algo nuevo, sin embargo, los casos de femicidios no cesan. Los hechos se repiten en cada rincón de la Argentina, marcando a fuego a familias enteras y dejando centenas de niños huérfanos. Nuestra ciudad no está ajena a esta realidad, y bastan los lamentables hechos acaecidos en los últimos meses para demostrarlo.

Entre 2008 y 2015 se registró un aumento del 78% de los femicidios, mientras que el incremento en el período 2014-2015 fue del 26%. La Asociación Civil La Casa del Encuentro, señaló que, entre el 1° de junio de 2015 y el 31 de mayo último hubo 275 femicidios. Entre esos números no se cuentan los de Nadia Schachner ni el de Graciela Merki, ocurrido el último domingo.

Sin embargo, y a juzgar por los testimonios que algunos vecinos dieron ante las cámaras de Play Televisión, a los esperancinos nos cuesta hablar de femicidios en términos de violencia machista.

Educar, la única solución

En Argentina, matan a una mujer cada 30 horas. Durante el último año fueron asesinadas 275 mujeres, 317 personas quedaron sin madre, y 35 varones murieron tratando de salvarlas. Niñas y adolescentes son víctimas de femicidio a temprana edad. Basta recordar los terribles hechos ocurridos en Mendoza, por ejemplo, donde Gonzalo Zalazar asesinó a su expareja, a la tía y a la abuela de la víctima, e hirió gravemente a los hijos de la mujer.

El terrible caso de Mendoza se conoció luego del bestial caso de Lucía Pérez, la adolescente de sólo 16 años que fue drogada, violada y empalada hasta la muerte. Y los casos se multiplican en una espiral de violencia que pareciera no tener fin.

Sin embargo, los especialistas apelan a la educación como herramienta fundamental para cambiar la realidad. Y no sólo la de los chico, a quienes se debe educar en la más absoluta igualdad y respeto, sino también de los adultos, hombres y mujeres. A quien se debe enseñar para erradicar costumbres machistas arraigadas de antaño.

“No se sabe qué opinar, es una cosa trágica. La mente humana está muy distorsionada y quiere resolver todo con muerte. Impacta muchísimo y es en todo el país, el mundo. La gente no tolera el distanciamiento en la pareja, nada que se resuelva con violencia contra una pobre mujer que está yendo a trabajar”, señaló una señora en pleno centro de la ciudad.

“El tipo mató a la mujer y lo bien que hizo en matarse él. Tendría que hacer lo mismo todos si no quieren las mujeres. Hay que hacerlo fácil, no llevarlo preso y que toda la comunidad tenga que mantener a los señores, eso es una vergüenza. No sé que haría yo si me pasara algo así”, comentó otra vecina de la ciudad.

“Me puse re mal, me enteré enseguida y me descolocó, encima tan seguido… Ahora, en los jardines convocan a una charla. Empecemos por la familia, por lo más chiquitos”, señaló otra joven.

Y mientras buscamos la forma de encarar este tipo de situaciones, es importante saber que existen números a los que se puede pedir ayuda:

911. Ante cualquier hecho de violencia

144. Brindan información, orientación, asesoramiento y contención a mujeres en todo el país, las 24 horas, todos los días.

137. Brindan información, orientación y asesoramiento, las 24 horas, todos los días. Pueden llamar víctimas de violencia familiar, vecinos que escuchen o presencien violencias en otro domicilio, instituciones, familiares de víctimas y cualquier otra persona que necesite orientación en violencia familiar.

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