Denunciaron a SADESA tras la muerte de su hija, cómo está la causa hoy

Denunciaron a SADESA tras la muerte de su hija, cómo está la causa hoy. Hace 15 años, Belén Aguirre inició una causa contra la empresa por contaminación y se fue de la ciudad. Este viernes volvió para “demostrarle a la gente de Esperanza” que existe la posibilidad de cambiar las cosas.

Belén Aguirre ya no vive en Esperanza, pero en el 2003 sí estaba en nuestra ciudad. Tuvo una hija que nació con una cardiopatía congénita que, según sus propias palabras, “le costó la vida”. Belén asegura que su bebé se vio afectada por la contaminación que genera la curtiembre y fue por ello que inició una causa civil; y luego se fue de la ciudad.

“No fue un caso aislado, había un montón de chicos enfermos igual nacidos el mismo año. Nosotros buscamos las respuestas sobre lo que estaba pasando y encontramos rápidamente a la empresa Sadesa cuestionada en un montón de lugares por los derrames que estaban haciendo, por las emanaciones”, sentenció la mujer.

Cuando te toca es irreversible, ya nunca más volves al punto donde estabas antes de que se te muera un hijo, por ejemplo

Quizás muchos lo recuerden. Las denuncias por contaminación ambiental en Esperanza llegaron a los medios nacionales y el equipo de noticias del noticiero más importantes del momento visitó la ciudad para realizar un informe al respecto. “En ese momento hubo una gran movilización. Vino Telenoche Investiga, se tomaron muestras alrededor de la curtiembre y de la planta de tratamiento”, recuerda Belén.

“Nosotros en ese momento iniciamos una acción civil, al poco tiempo que esto paso decidimos irnos. Tenemos otros hijos y decimos irnos a vivir a Córdoba . La acción civil que iniciamos está bastante avanzada. La idea de volver es para mostrarle a la gente de Esperanza y a los vecinos que se sienten afectados, que existe la posibilidad de que nosotros podamos parar de alguna la contaminación que no solo Sadesa sino que otras empresas están ocasionando dentro de la ciudad”, indicó.

Belén también dijo que “más allá de la acción civil, que no va a detener el proceso de contaminación al que Sadesa tiene expuesta a toda la ciudad; la búsqueda es  encontrar una manera para que ellos dejen de envenenar el agua, el aire y la tierra“.

Sobre la muerte de su bebé, explicó que “no se puede comprobar en un solo caso la causa de una enfermedad. Como es en este caso una malformación congénita. La Organización Mundial de la Salud dice que 1 de cada 10.000 nacidos vivos puede tener una malformación congénita de esas características. En Esperanza, el año que ella nació, hubo 4 casos con una, eso es un índice altísimo. También hay abortos espontáneos, cáncer, enfermedades en la piel, enfermedades respiratorias… Durante el periodo que nosotros vivimos acá había lugares de la ciudad donde el agua ni siquiera era apta para el consumo animal. No solamente son enfermedades que salen a corto plazo, sino que tengo la certeza de que hay muchísimos casos de cáncer que tampoco se denuncian”, lamentó.

Sobre por qué cree que los esperancinos no toman cartas en el asunto ante un tema tan importante, dijo que “es muy grande el poder político y económico. A veces uno prefiere, no fue mi caso, mantenerse al margen y pensar que no es tan así. Cuando te toca es irreversible, ya nunca más volvés al punto donde estabas antes de que se te muera un hijo, por ejemplo o de tener la certeza clara de que hay un factor que está envenenando y matando a la gente y que a alguien de a tu familia le ha afectado. Ahí la situación cambia”.

“La empresa tiene muchos trabajadores dentro de la ciudad y las personas terminan siendo rehenes”, lamentó.

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