El dato más triste: el 46,8% de los niños son pobres; crece la asistencia alimenticia en Esperanza

El dato más triste: el 46,8% de los niños son pobres; crece la asistencia alimenticia en Esperanza. La pobreza avanzó al 32% de la población a fines de 2018 y la indigencia, a 6,7%, en un contexto de aceleración de la inflación, recesión y pérdida de empleo.

Pero el dato más doloroso es que esa pobreza tiene mayor incidencia entre los niños, lo que deja una herencia pesada hacia adelante. Sucede que 46,8% de los niños menores de 14 años son pobres. La cifra incluye a un 10,9% de indigentes, según el Indec.

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Otro dato alarmante es que el total de niños pobres avanzó 18% respecto del segundo semestre de 2017. Y que pese a que el Estado mantiene un programa específico para asistir a los niñez, la AUH, la cantidad de niños indigentes aumentó 43%.

“Lo que va jugando es cómo ajustan los ingresos de la población. Dado que aumentó la informalidad y la subocupación, los ingresos de los asalariados ha caído respecto de la inflación y se ha deteriorado el mercado de trabajo. Influye en la pobreza por edades porque los hogares con jefes asalariados son los que tienen fuerte preponderancia de niños”, dijo Jorge Paz, investigador del Conicet y asesor de Unicef.

“El aumento de la indigencia en el universo al que está dirigida la AUH se debe a que los ingresos no alcanzan a cubrir el aumento de los precios, y el monto de dinero que destina el Estado no se actualiza según la cantidad de beneficiarios y la inflación”, explicó Paz.

“Es lo que se conoce como ‘infantilización’ de la pobreza. Tiene un componente que algunos llaman de ‘ciclo de vida’, y que es temporal: cuando una familia tiene un nuevo hijo, el mismo ingreso del hogar ahora se divide entre más miembros y eso puede hacer que el hogar caiga en la pobreza”, explicó Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, sobre un fenómeno que se observa en otros países, además de Argentina.

“En promedio, los hogares pobres tienen más hijos, lo que se puede explicar por menor acceso a educación sexual y a servicios de control reproductivo, mayor aceptación de maternidad temprana, etc. Además, al tener más hijos las posibilidades de participación de la madre en el mercado laboral se reducen, lo que anula la posibilidad de una fuente extra de ingresos“, agregó Tornarolli. “Se explica por la interrelación entre situación socioeconómica y patrones de reproducción de los hogares”.

El dato es preocupante porque deja una herencia de pobreza para el futuro. “Esos chicos se van a hacer grandes. Y los que nacen en la pobreza tienen alta probabilidad de ser pobres cuando son adultos, porque tienen una educación deficiente, una salud que no es la mejor, probabilidad de embarazos tempranos, una alimentación insuficiente, y eso los pone en desventaja en la etapa de desarrollo y al ingresar al mercado de trabajo cuando son adultos”, explicó Paz y concluyó: “Heredan una situación de pobreza de la que es difícil salir”.

Fuente: Infobae – Infoteve

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