“Es preocupante el impacto social de las medidas que tomó el gobierno”

El Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Miguel Lifschitz, hizo un diagnóstico crítico sobre la realidad económica, no ve una luz a la salida del túnel pero quiere hacer críticas constructivas. Aseguró que la situación social se complica con una inflación del 3 por ciento y que no cree que el gobierno nacional logre reducirla en este año.

Miguel Lifschitz llega a la entrevista con rostro de preocupación. Admitirá durante la charla que el estado de ánimo es diferente al de semanas atrás porque los aumentos tarifarios no formaban parte de la realidad.
Estoy preocupado. Pero también digo que tenemos una provincia sólida en su estructura económica y productiva. Y viene muy bien la cosecha de soja, que va a tirar para arriba, al igual que lo vinculado a la industria del agro. Eso va a ser positivo para Santa Fe”.

“Cuando terminé de presentar el balance de los primeros 100, dije ahora vamos por los segundos 100. Tenemos que seguir con el mismo ritmo porque la realidad nos impone. Estamos en un escenario distinto, y en un período de transición de la economía: de un modelo kirchnerista pasamos a uno que se está construyendo, que es el de Macri. En el medio de uno y otro hay un costo social importante, que nosotros lo estamos sintiendo en Santa Fe desde hace unos meses, y que tengo la sensación de que se puede agravar en los próximos 3 ó 4 meses“, aseguró Lifschitz.

—¿Qué cuestiones de la política nacional están complicando la gestión en Santa Fe?

—Estamos haciendo con mucha iniciativa, pero advierto impactos en sectores de la economía y sectores sociales que son preocupantes. Porque implican pérdida de trabajo, retracción de la actividad, y repercute sobre niveles de recaudación a futuro. El impacto de las tarifas nos complica muchísimo en Santa Fe. La tarifa eléctrica en primer lugar, pero ahora viene el gas, transporte. Y todo eso impacta sobre la inflación. Hay industrias que son electrointensivas y que la suba de tarifas las pone en situaciones complicadas. Y siempre la variable de ajuste termina siendo el empleo, que es lo que más nos preocupa, porque ese es un camino peligroso.

—¿Usted no admite que cometió un error al aumentar las tarifas de la EPE? ¿Hubo falta de información con la Nación respecto del aumento nacional?

—El problema es que se trató de un aumento abrupto; no digo imprevisto, porque Macri lo dijo en su campaña. Quiénes lo votaron sabían que iba a eliminar los subsidios a energía y transporte. De una semana para otra nos enteramos que el mes siguiente venía con incrementos, y no subas módicas.

—¿Puede hacerme un ejemplo gráfico de esos aumentos?

—La EPE tenía previsto pagar por la energía al sistema interconectado nacional 1.000 millones de pesos en el año 2016 y, de un día para el otro, pasamos a tener que pagar 4.800 millones. Hay 3.800 millones que tenemos que absorber por medio de la facturación de la EPE y distribuirlo entre todos los usuarios. Más allá de que uno hace malabarismos y tratamos de proteger a los casos sociales hasta ampliarlo a 340 mil usuarios y que estamos atendiendo la situación de empresas, tiene un impacto de impuestazo. Fue demasiado brutal porque no les dio tiempo a las empresas para prepararse y achicar el consumo. Para colmo, el aumento llegó sobre enero y febrero, meses muy calurosos. Y atrás de la electricidad vienen el gas y el transporte.

—¿Tuvo alguna respuesta positiva del gobierno nacional cuando se reunió con Aranguren?

—Posibilidad de modificar la política nacional, ninguna. Les pedí que, al menos, nos dieran un financiamiento para hacer gradual el incremento para industrias, cooperativas, clubes, y nos dijo que lo iba a conversar con el ministro del Interior y con el presidente, y que nos iba a avisar luego del regreso de EEUU. Es lo que pudimos conseguir. Nosotros estamos agregando parte de financiamiento nuestro para otros sectores.

—En la campaña prometió darle otra impronta al tema de la seguridad. Es difícil decir que está mejor cuando periódicamente se despierta y se entera que hay muertos por enfrentamientos de bandas narco.

—Hicimos un montón de cosas en estos 100 días y seguiremos haciéndolo. Trabajamos en 4 líneas: mejor acción policial, Justicia (el martes presento 7 u 8 leyes de reforma del sistema procesal penal), coordinación nacional y trabajo con jóvenes en situación de vulnerabilidad y conflicto con la ley.

—¿Pudo poner en práctica, en otras áreas, promesas de campaña?

—Tenemos programas y licitaciones importantes, obras hidráulicas, pusimos en marcha el plan industrial. Es la primera provincia que pone un programa de apoyo a la industria de 1.600 millones de pesos. Estamos bien en eso, soy optimista, más allá de este contexto económico de coyuntura. Saldremos con títulos públicos en 30 días por 500 millones de dólares que nos permitirá un plan ambicioso de inversión pública, si es que los aprueba la Legislatura.

—¿Cree que estas medidas duras del gobierno conducirán a algo mejor?

—No tengo esa certeza, hay mucho voluntarismo y expectativa en que sólo las medidas que se tomaron son suficientes para producir ese cambio. Y yo no estoy convencido de eso, no veo por qué va a bajar la inflación en el segundo semestre con el impacto que van a producir las tarifas, el combustible, transporte, las paritarias que no comenzaron en el sector privado. ¿Por qué bajaría la inflación si vino subiendo en estos meses? ¿Por qué habría de golpe inversiones? Y, si vienen, hasta tanto se radiquen, llevará un tiempo. El único dato positivo es el tema de la cosecha en nuestras zonas. Eso mueve la economía de esta región, pero no es suficiente.

—O sea que no ve un horizonte diferente de cambio al “sangre, sudor y lágrimas” de hoy.

—No.

—¿En Rosario y Santa Fe ciudad, se complica la situación social?

—Se está complicando, sí. No visualizo situaciones de conflictividad, ese término no. Pero se complejiza porque una inflación de 3 por ciento mensual pega en el trabajador precario, de menores ingresos, jubilados, sectores más humildes. Se está empezando a sentir. Sí. Y hay una retracción del empleo.

—¿Qué cosas necesita Santa Fe del gobierno nacional?

—Una política industrial, porque dependemos mucho de ello, de las pymes. Inversión en obra pública, infraestructura, rutas, un par de puentes, obras hidráulicas. Y necesitamos viviendas, eso es clave para resolver problemas sociales; mejorar los entornos de seguridad en las periferias de las dos grandes ciudades. Que no se haya hecho nada en la década pasada también tiene que ver con la problemática que tenemos en algunos barrios. La vivienda reactiva la economía, genera empleos, mueve la construcción. La vivienda es un tema estratégico con el gobierno nacional.

Fuente: La Capital

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