Nuevo allanamiento en el estudio de la abogada detenida por estafas

Nuevo allanamiento en el estudio de la abogada detenida por estafas. Este jueves, la fiscal Laura Urquiza y un oficial de la Policía de Investigaciones realizaron un nuevo procedimiento

Este jueves 21 de junio, la fiscal María Laura Urquiza y un oficial de la PDI realizaron un nuevo allanamiento en el estudio ubicado en calle Avellaneda al 1900, perteneciente a la abogada esperancina María Fernanda S, detenida hace unos diez días.

Recordemos que la abogada y su esposo, fueron detenidos por estafas. Se encuentran incriminados en una causa penal en la que se investigan varios delitos. La profesional “creaba” cédulas truchas con datos y firmas de jueces reales.

Un estudio jurídico ya había sido allanado a raíz de varias denuncias por presuntas estafas realizadas por clientes, que señalan a la profesional como la principal responsable. La labor, emprendida por personal de la PDI y bajo las órdenes de la fiscal Urquiza, permitió el secuestro de numerosa documentación, como así también de tres armas de fuego sin su correspondiente documentación, informaron desde el Ministerio de Seguridad de la provincia.

El dato curioso, que sorprendió a los propios investigadores, fue que entre los objetos encontrados había un verdadero “collage”, a través del cual se confeccionaban cédulas truchas, pero utilizando documentación de juzgados y firmas y sellos de jueces reales y del más amplio espectro.

Todo falso

La maniobra delictiva que se investiga radica en la captación de clientes, a los que la profesional, identificada como María Fernanda S., de 43 años, les cobraba los gastos de inicio de un reclamo legal, como ser “sellados” y “boleta judicial”, cuyos montos oscilaban entre los $ 10.000 y $ 15.000 según el caso, pero que no realizaba. En su lugar, confeccionaba documentación falsa que entregaba a sus clientes para que luego de un tiempo, se presentaran ante el banco para cobrar depósitos inexistentes.

Llamativamente la maniobra habría sido advertida por una entidad bancaria, pero nunca denunciada, lo que permitió a la profesional continuar con la operatoria.

Nuevo impulso

La primera denuncia data de finales de 2016, cuando una mujer que había pedido asesoramiento jurídico por un fondo de comercio, fue envuelta en la maniobra delictiva antes descripta, pero cuya materialidad costaba acreditar. Entonces se pidieron los informes pertinentes y surgió que se había utilizado documentación falsa.

Sin embargo la causa no prosperó sino hasta comienzos de 2018, cuando aparecieron otros casos. En total, son tres víctimas de Esperanza y una de la ciudad de San Justo, donde la profesional también prestó servicios durante un tiempo.

“Este año apareció otra denuncia de una mujer de Esperanza, con documentación falsa de un juzgado civil y el Banco de Santa Fe”, y a partir de allí la causa tuvo nuevo impulso, informó una fuente del caso.

En libertad

El operativo se realizó en un domicilio en calle Avellaneda al 1900, donde además funciona un estudio jurídico y una empresa dedicada al control de plagas, ésta última a cargo del marido de la principal investigada, identificado como Gustavo Z.

Con las actuaciones judiciales correspondientes, se notificó a la profesional, que no ofreció reparos en el ingreso de la policía. Una vez dentro del estudio jurídico se secuestran elementos de interés a la causa, ficheros, talonarios, pen drives, carpetas, documentos y expedientes.

Finalizada la requisa se traslada a sede policial a la mujer a quien se la identifica por los presuntos delitos de “estafas reiteradas, falsificación de documentos públicos y privados y tenencia de armas”. Dadas las características del caso, tanto la mujer como su marido atraviesan el proceso en libertad.

Tres armas

Además de la investigación por estafas, a la abogada María Fernanda S. y su esposo Gustavo Z., se les inició causa penal por el delito de “tenencia indebida de arma de guerra y de uso civil”, tras el hallazgo en su domicilio y bajo custodia del matrimonio, de tres armas de fuego: un revólver calibre 32, otro calibre 38 y una pistola calibre 22. Además se secuestran más de 140 cartuchos de diferentes calibres, dentro de los cuales 9 eran 9 mm.

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