Otro robo en una vivienda: “Me da tristeza pensar que Esperanza ya no es la de antes”

Otro robo en una vivienda. Ocurrió durante la mañana de este martes en la zona oeste de la ciudad. Al regresar del trabajo, la dueña se encontró con esta terrible situación que parece no tener fin.

Esta vez, la víctima es una familia que habita una casa ubicada en calle Castelli al 2200. La dueña relató que al mediodía de este martes, al volver al hogar, encontró “toda la casa revuelta”. La mujer, que se mostró muy dolida por la situación, contó que los delincuentes ingresaron por el patio, abrieron una ventana del fondo para entrar a la casa y una del frente para salir, “a plena luz del día, con gente que estaba circulando. No vieron nada, nadie escuchó nada”.

Tras revisar todas las habitaciones de la casa, los ladrones se llevaron “algo de dinero en efectivo y dos cámaras de fotos”. Dado que los delincuentes debieron saltar por los techos para poder dar con el patio de la vivienda robada, las víctimas suponen “deben ser jóvenes”.

Además, la vecina señaló que “buscaban cosas de valor que no tengo. Estaban todos los alhajeritos que tengo con fantasías dados vuelta, todos los placares absolutamente desarmados, todo tirado al piso. Vaciaron los dormitorios, las cómodas, el comedor también pero en realidad no había nada”.

Esperanza ya no es tranquila

La mujer aseguró con mucha tristeza que nuestra ciudad “ya no es la Esperanza tranquila de siempre. Ya no es suficiente cerrar sino que también hay que poner otros sistemas que nos eviten pasar un mal momento”.

“Uno siente que violaron su casa. Que gente extraña estuvo caminando, pisoteando tus cosas, tus muebles, tu ropa, porque tiran todo al piso y la pisotean. Es feo, muy feo”, dijo.

Me da tristeza pensar que Esperanza ya no es la de antes y que se perdió eso lindo de pueblo que tenía. Yo vivía en Rosario y allá no me robaron nunca

La vecina explicó que la da “tristeza pensar que Esperanza ya no es la de antes y que se perdió eso lindo de pueblo que tenía. Yo vivía en Rosario y allá no me robaron nunca. Acá en Esperanza, que es mi ciudad, mi punto de paz, ahora me han robado. Me duele muchísimo, me duele en el alma esto“.

Aún muy dolida por el hecho que le tocó vivir, la mujer señaló “los derechos humanos no son solamente para los menores o los niños que están metidos e problemas, sino también para nosotros que somos víctimas de ellos. En general son adolescentes, chicos jóvenes…  ¿Nosotros no tenemos derechos? Sí tenemos y los tienen que respetar. Si esto sigue así va a ver que pensar en un cambio de leyes que nos asegure que estemos tranquilos”.

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