La paralización de la obra en la Escuela Matorras genera conflictos con la Centenario

La paralización de la obra en la Escuela Matorras genera conflictos. Ambos institutos requieren de mayor espacio para sus alumnos, lo que provocó pujas entre los directores y la comunidad educativa

La directora de la Escuela Nº 1075, Marisa Grasso, explicó la incómoda situación que se generó entre ambas instituciones. “La escuela estaba esperando esas aulas que son muy amplias y muy lindas para poder mejorar la calidad educativa de los alumnos. Un sector tiene clases en lo que antiguamente era la cocina de los maestros, una sala muy muy pequeña donde están apretaditos”, lamentó.

Grasso señaló que hace más de un mes se le pidió telefónicamente “que no disponga de esas aulas porque era probable que las necesitaran para la escuela Gregoria Matorras, porque es de público conocimiento la situación que está pasando”.

“Yo no estaba muy de acuerdo, pero quedé a la espera. En la Feria de las Carreras que se realizó en Esperanza, la delegada regional lo dijo públicamente, y es ahí donde aparecen los padres preguntando qué estaba pasando. Traté de frenarlos, pero ellos no se quedaron, me elevaron un petitorio y lo mismo hizo la Asociación Cooperadora mostrando su disconformidad porque esas aulas las necesitamos. Había más de 200 firmas. Esta disconformidad se acrecentó cuando la semana pasada, el vicegobernador aseguró públicamente que la escuela cedía las aulas“, agregó.

Voy a decir públicamente que no me gustó mucho su actitud. Él quería las aulas y bueno, se las vamos a ceder, con actas que estipulen cómo tienen que trabajar, ordenar y mantener eso

Ante estos hechos, el coordinador pedagógico de la Regional III del Ministerio de Educación de la Provincia, Mariano Gigón dialogó con cooperadores y con la directora, “tratando de buscar soluciones. No es falta de solidaridad, sino que, aunque entendemos la situación que pasa la escuela Gregoria Matorras, no es responsabilidad nuestra”, aseveró.

“Como directora de esta escuela velo por la seguridad y por calidad educativa de mis docentes y de mis alumnos. ¿Qué hago con una matrícula de 30 alumnos por curso en un aula donde entran 15 con suerte?”, se preguntó.

Y añadió: “Es importante que la comunidad sepa que ya le cedimos una parte importante de la casa habitación destinada para uso pedagógico, es una aula importante. Tratamos de llegar a un acuerdo cediendo la totalidad de la casa. El señor Gigón se mostró muy predispuesto para que quede completo a la Gregoria Matorras, ya que tendrían incluso un baño y salida a calle Mitre. Quedamos en eso, pero no era seguro”.

No obstante, indicó que “el señor director de la Gregoria Matorras no estuvo muy de acuerdo y voy a decir públicamente que no me gustó mucho su actitud porque se negó rotundamente a usar esa parte. Él quería las aulas y bueno, se las vamos a ceder por el tiempo que sea necesario, con actas que estipulen cómo tienen que trabajar, ordenar y mantener eso porque estamos hablando de chicos del secundario”.

“A los padres les pido que se queden tranquilos, que en ningún momento los chicos del secundario van a compartir ni el patio ni el baño de la primaria”, aclaró en el final de la nota. Mirá todo lo que dijo:

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