Le destruyeron la vidriera y sólo llevaron un paquete de galletitas

Una vez más, un vecino de nuestra ciudad sufrió la destrucción total de la vidriera de su despensa. Tras romper el vidrio con un piedrazo, sólo se llevaron un paquete de galletitas. La policía habría logrado detenerlos.

Un vecino, cuya despensa se encuentra ubicada en 9 de Julio y Pujol, sufrió un gran susto cuando en horas de la madrugada despertaron a toda su familia con una explosión. El ruido provenía de su negocio, donde alguien había destruido los vidrios de un piedrazo: “Anoche a la una de la mañana, cuanto estábamos todos descansando, mi hijo sintió ruidos. Se levantó, no vio nada y se volvió  a acostar. A  los cinco minutos se escuchó una explosión”, relató el hombre.

La vidriera había sido rota con un ladrillo. Tras el susto, la familia salió a la vereda pero no lograron ver a los autores del hecho: “Afuera no había nadie, llamamos a la policía y les dimos los datos sobre quienes podrían haber sido. Un vecino dijo que vio dos chicos dando vueltas en bicicleta. Los habrían encontrado”.

Según relató el vecino, uno de los responsables del daño a su negocio “tenía un corte en la mano y en la cabeza; se ve que metieron la mano y robaron unos paquetes de galletitas… nada como para romper el vidrio”, lamentó. “Vení y pedime las masitas que te los doy, me salió mucho más caro el vidrio”.

Sin saber qué hacer

El comerciante señaló que el mal momento vivido no se debe sólo al “susto de no saber qué pasó. Te das cuenta que te entran a tu casa, aunque te hayan entrado diez centímetros, o hasta bien adentro, es lo mismo. Hacemos todo lo posible para cuidarnos, pero ellos buscan la manera”.

“Anoche me di cuenta de que la Policía hace todo lo posible, vinieron, laburaron, al ratito los tenían, pero es cierto. A los quince minutos tienen que soltarlos porque son menores de edad”, aseguró.

“Ahora te tenés que levantar y los poquitos ahorros que tenías hay que gastarlos en dos vidrios que no salen dos pesos, sino mucha plata. Lo peor es que siempre es el mismo o la misma banda”, agregó y lamentó que lo único no poder hacer nada, sólo “esperar que no lo rompan otra vez, y si lo hacen, comprar otro vidrio… no queda otra”.

En cuanto a la seguridad, señaló que aunque el comercio invierta en un sistema de alarma, “al vidrio lo rompen igual”: “Tengo que poner rejas, alambrados en el tapial. Estamos encerrados, ellos pasean y nos miran. Los presos somos nosotros y no ellos”.

El futuro de los chicos

El vecino también se refirió a la bronca generaliza que existe en gran parte de la sociedad frente a estos hechos que se reiteran, una y otra vez, en todo el país. “La gente decía que hay que matarlos”, explicó, “no es la solución, pero cómo les enseñás que lo que están haciendo está mal, ¿qué podés hacer? Al último decís ‘que sea lo que Dios quiera'”

Al comerciante lo inquieta el futuro de “esos chicos”, lo que pueda pasarles “más adelante”. Finalmente agradeció a la Policía “porque realmente estuvieron diez puntos, en menos de media hora vinieron y nos dijeron ‘ya los tenemos’. Gracias a los chicos del Comando”.

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