Misión 2016: “Hace todo lo posible para que nosotros todos los años tengamos esta ayuda”

Los más pobres del país. Juan Escudero estuvo anoche en el programa Enfoques y realizó un balance de la enorme cruzada que realiza todos los años junto a su grupo de colaboradores. Mostró cómo fue entregada la ayuda y los agradecimientos de la gente del lugar.

Gracias a la enorme e invalorable ayuda de toda la comunidad, se concretó una nueva Misión al Impenetrable. Juan Escudero compartió los testimonios de maestros, mujeres y niños que viven y trabajan en el monte, quienes agradecieron las donaciones recibidas.

“Saben que los esperamos permanentemente que vengan todos los años, si es que se puede. No teníamos más leche, hace no sé cuanto que no teníamos más. Por ahí hacíamos un matecocido”, señaló un docente del lugar. Luego explicó que “llega muy poco dinero, pero como los costos de los producto son altos, no alcanza. Hay 21 chicos, recorren unos 7 kilómetros y hay varios que tienen que venir a pie”.

Otro docente, Benajmín Luis Gonzáles, de la Escuela del paraje Bajo Hondo brindó mayores detalles: “Acá hay unos 19 chicos, y estamos un poquito carentes. El presupuesto que llega tanto de provincia como de Nación no alcanza, es de 6.4 pesos por alumno, por día y con eso hay que darle refrigerios y almuerzo. Imagine lo cortitos que nos quedamos”.

“Gracias a todos ustedes, al inmenso corazón solidario que tiene la gente de Esperanza, Santa Fe y a su persona, que hace todo lo posible para que nosotros todos los años tengamos esta ayuda que es fundamental y nos ayuda a llegar a fin de año”, agregó.

“Desde ya, a través de usted, Juan Escudero, quiero agradecer a todos los corazones solidarios que hicieron posible esta donación que para nosotros es mucho”, concluyó.

Los más pobres del país

Otra de las personas que Juan encontró en el monte fue la abuela Fernanda Castellano, quien sufre una visible mal nutrición y que a pesar de tener casi un siglo de vida, vive afuera de su rancho. “No puedo vivir adentro, me falta el aire”, explicó y señaló que no pasa frío. “Hay muchas vinchucas, pero no estoy enferma“, afirmó con una resignación que conmueve.

Panchito Paez es un otro habitante wichí del monte chaqueño, que ante la llegada de la caravana agradeció la ayuda: “Todos los años vos venís y nosotros estamos contentos. Ahora estamos contentos, muy lindo”.
ahora tenemos mercadería que nos dura un año

En su recorrido, la comitiva también se encontró con grupos de chicos que caminaban kilómetros buscando agua de una laguna.

¿Última misión?

Una vez más, Juan barajó la posibilidad de que esta haya sido la última misión. “Cuando me embalo con esto, recontraputeo, pero lo hago igual. Ya sabés que estoy loco, que estoy nervioso, que ando a los portazos, por miedo a que no lleguen las cosas, pero ya no va más, mi cuerpo ya no da más“.

“Tenemos que agradecer a toda la gente que gracias a ellos los camiones salieron llenos. También tengo que agradecer a Dios que ninguna persona llegó con alguna lesión o algún problema del monte, hay muchos riesgos. También tenemos que decir que dejaron todo, su trabajo, su familia ¿cuántos dejarían todo?”, se preguntó.

“Tengo un grupo de colaboradores con un corazón extraordinario sino no se podría. Comemos una sola vez al día, comemos mal, es una cena a la noche y unos mates a la mañana. Acá quedan las familias, con los hijos, que no tienen ni una comunicación telefónica”, explicó.

Juan detalló que “es un sacrificio muy grande. Hay mucho nerviosismo, se hace cada vez más grande. Nosotros cumplimos una etapa“.

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