Padre Axel: “Las drogas ocupan un vacío de paz, de gente que no le encuentra sentido a la vida”

Este martes, el padre Axel estuvo en el programa “Enfoques”, donde habló sobre los casos de femicidio y destacó el trabajo de las familias a la hora de evitar conflictos sociales como el consumo de drogas y los hechos delictivos.

El padre Axel Arguinchona estuvo anoche en los estudios de Play Televisión, donde reflexionó sobre la gran importancia del buen ejemplo de los padres y de la familia a la hora de evitar muchos problemas sociales.

Sobre los casos de famicidio en la ciudad, el sacerdote señaló que “va en contra de un principio fundamental, un derecho humano que es la vida. Quitarle la vida a otra persona es aberrante y que se den este tipo de situaciones golpea muy duro”.

“Como sociedad, creyentes o no creyentes, tenemos que reafirmar el valor de la vida, el respeto a los seres humanos, afianzar la familia. Yo creo que cuando las personas somos educadas en una familia en la que se conserva el derecho a la vida, la verdad, la solidaridad, el respeto al otro, el saber convivir con las diferencias impedimos que ocurran hechos como estos”, aseguró.

El padre Axel hizo especial hincapié en la importancia del respeto: “Creo que como sociedad, desde la familia y desde las instituciones como la escuela, el club, la vecinal, los partidos políticos y dirigentes y las instituciones eclesiales tenemos que defender la vida, la solidaridad, el respeto y como nos tratamos todos los días”.

Redes sociales como espejo

Desde su aparición, las redes sociales han sido el lugar elegido por millones de personas para exponer todo tipo de situaciones y sentimientos. Esperanza no es la excepción y los vecinos las eligen para expresarse ante cualquier hecho relevante.

“Las redes sociales son un espejo o una ventana de lo que está ocurriendo en el interior de cada uno. Es muy importante que en la convivencia diaria empecemos a tratarnos de una manera distinta”, señaló el padre Axel.

Y agregó que aplica a todos los ámbitos: “Uno ve que tratamos de alcanzar un objetivo pisándole la cabeza a quien sea. Cuando están los chicos jugando la fútbol y los padres en la tribuna (que pasa en todos lados) les gritan que bajo cualquier motivo hay que ganar y no importa cómo”.

“Ese tipo de cosas afectan al tejido social, tenemos que prestarles muchísima atención. Es importante que padres y madres de familia sigan a sus hijos, no para poner una campana de cristal y aislarlos del mundo, pero sí para saber cómo las usan”, agregó.

Y recalcó: “Los adultos tienen que dar el ejemplo. Si los chicos, los adolescentes y los jóvenes no ven en los adultos un ejemplo todo se va tergiversando cada vez más y vamos a caer en un montón de enfermedades sociales. Se pueden llegar a intensificar un montón de cosas”.

La droga ocupa un vacío

El sacerdote también se refirió a uno de los temas que más preocupa a las familias esperancinas. “Un estupefaciente ocupa un lugar de vacío interior. En la mayoría de las cosas es llenar un hueco, un vacío de paz, de gente que no le encuentra sentido a la vida”, reflexionó.

“Como decía nuestro señor Jesucristo, hay mayor felicidad en dar que en recibir. Cuando uno ocupa el tiempo dándolo por los demás, no hay lugar para que entren los vicios, por ejemplo. Cuando uno tiene una cultura del estudio y del trabajo, es decir, cuando los padres le han exigido a sus hijos desde chicos que estudien, se sienten y cumplan con sus deberes y que los vivan con alegría, las cosas van a ser distintas”, aseguró.

Y volvió a hacer hincapié en la influencia de los adultos como ejemplo a seguir. “Si nos encontramos con un joven que cuando estaba en séptimo grado estaba en una fiesta con los otros amiguitos y de pronto los padres le daban un gran panel de cerveza, indudablemente que lo estaban edificando para que vaya entrando en un terreno vicioso”.

“Se va haciendo un camino. No es casualidad que ocurran estas situaciones, pero creo que estamos a tiempo”, añadió.

Finalmente, convocó a todos a ser parte de la solución. “Creyentes y no creyentes hagamos lo posible y lo imposible para generar desde la familia respeto, solidaridad, verdad, cultura del trabajo y del estudio“, concluyó.

 

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