Procrear: Qué hacer con la casa si tu pareja está en crisis

A casi cuatro años del lanzamiento del programa de créditos, ya hay casos de matrimonios y parejas jóvenes que deciden separarse y tienen que afrontar un tema delicado: cómo se resuelve el tema de la vivienda en común y la hipoteca.

Un crédito hipotecario a 20 años —por ejemplo, un plan Procrear—, puede ser un lazo más fuerte y perdurable que el amor, y eso es una realidad en muchas parejas.

Cada pareja es un mundo, pero todos coinciden en que construir desgasta. Implica llegar a cientos de acuerdos, que van desde elegir la grifería del baño hasta el color de las paredes. También supone resolver un millón de problemas -con los contratistas, los corralones, los albañiles, el zinguero, los plomeros y electricistas- y sobre todo, conseguir mucho dinero, porque el Procrear alcanza para financiar una parte de la vivienda.

La construcción de la casa también implica agregar a la rutina laboral de cada día muchísimas obligaciones. “Es como tener un tercer trabajo, que ocupa espacios que antes eran para la pareja”, define un profesional de treinta y largos. Lo cierto es que, aunque muchas parejas y familias disfrutan del sueño cumplido y de la posibilidad de que una casa sea heredada por sus hijos; para muchas otras termina siendo un detonante.

El banco y los abogados

Cuando la crisis de la pareja es terminal, no hay más remedio que comenzar a pensar en qué se hace con la casa y la hipoteca. El Procrear funciona como cualquier crédito hipotecario y hay varias alternativas que se pueden llevar adelante.

Una posibilidad es vender la vivienda, cancelar el crédito (se descuentan las cuotas pagas y se suman tasas y actualizaciones) y repartir el saldo entre los dos miembros de la pareja. Cada caso es particular, pero en principio no hay restricciones en el Procrear que limiten esta posibilidad y cuando se hace el boleto de compraventa del inmueble automáticamente se cancela la hipoteca y los dos quedan liberados del crédito.

Otra alternativa, quizás la más común, es que uno de los dos se quede a vivir en la casa que se construyó. “Se adjudica el crédito a uno de los cónyuges, en el caso de que estén casados, que queda como único deudor, siempre que cumpla con los requisitos económicos en cuanto a ingresos que demanda el Procrear. Se acuerda, además, una compensación económica para el que se va de la casa”, explicó la Dra. María Magdalena Galli Fiant, abogada especialista en Derecho de Familia.

Hay parejas que edificaron en un terreno que era propiedad de uno de los dos (en esta situación, el titular de lo que se construyó es el dueño de lote, pero se pueden establecer compensaciones para el otro miembro de la pareja por su aporte económico). Además es diferente el escenario legal si es un matrimonio (en el que ahora se puede optar por separación de bienes o comunidad) o una unión convivencial.

“No hay una receta que sirva para cada caso. Hay que ver la situación del cliente y la situación del inmueble que se enmarca en un acuerdo más amplio que abarca todos los bienes que tenía en común la pareja”, contó Galli Fiant.

Lo que es importante, para “protegerse” y evitar dolores de cabeza en el futuro, es consultar con un especialista antes de asumir en pareja —sobre todo si es una unión convivencial— el desafío de construir una casa con un crédito hipotecario a 20 años.

 

Tomado de El Litoral

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