Trigo 2026: la falta de sol, el frío y las heladas generan dudas sobre los rindes, aunque se espera una gran cosecha

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La persistencia de cielos nublados y temperaturas inferiores a las habituales durante la primavera afecta las condiciones de desarrollo del cereal. Las bolsas de comercio y cereales advierten sobre una reducción de la radiación solar en etapas críticas, aunque la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una producción nacional de 23,8 millones de toneladas, que sería la segunda mayor de la historia.

Las condiciones climáticas registradas durante las últimas semanas en buena parte de la región agrícola argentina generan incertidumbre sobre el rendimiento del trigo de la campaña 2026, en un escenario caracterizado por la persistencia de cielos nublados, bajas temperaturas y episodios de heladas. Si bien las perspectivas productivas continúan siendo favorables y las estimaciones anticipan una cosecha importante, especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierten que la menor disponibilidad de radiación solar podría afectar el potencial del cultivo durante etapas decisivas de su desarrollo.

El comportamiento climático de octubre llamó la atención de productores e ingenieros agrónomos, debido a que las temperaturas se mantuvieron por debajo de los valores habituales para la primavera y la nubosidad redujo la cantidad de energía solar disponible. Aunque el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya había anticipado un trimestre primaveral con condiciones más frías de lo normal, la combinación de estos factores abrió interrogantes sobre el resultado final de una campaña que, hasta el momento, mantiene expectativas de alta productividad.

Una de las variables que adquirió protagonismo en los análisis técnicos es el denominado cociente fototermal, un indicador que relaciona la radiación solar disponible con la temperatura del aire y permite evaluar condiciones vinculadas con el potencial de rendimiento del trigo.

Qué es el cociente fototermal y por qué importa

Desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario explicaron que el cociente fototermal, habitualmente identificado con la letra Q, relaciona la radiación solar disponible con la temperatura media del aire. Su importancia reside en que está asociado con el potencial de rendimiento del trigo durante el período crítico, cuando se definen componentes fundamentales de la producción de granos.

La falta de radiación puede limitar la energía disponible para los procesos de crecimiento del cultivo. Sin embargo, las temperaturas más bajas también pueden prolongar determinadas etapas de desarrollo, especialmente el llenado de los granos, lo que introduce efectos contrapuestos y dificulta anticipar con precisión el resultado final.

Los especialistas Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, de la Bolsa rosarina, señalaron que una de las dificultades para evaluar la campaña actual es la comparación con el ciclo anterior, cuando se registraron condiciones excepcionalmente favorables. Durante 2025, las lluvias superiores a la media y los elevados niveles de radiación solar permitieron alcanzar rendimientos extraordinarios, con un promedio de 60 quintales por hectárea en la región núcleo.

Octubre presentó una marcada disminución de radiación

Los análisis de la BCR indican que la nubosidad fue particularmente intensa durante los primeros diez días de octubre, coincidiendo con un período de bajas temperaturas. Para evaluar sus efectos, los especialistas compararon los registros comprendidos entre el 15 de septiembre y el 11 de octubre con los correspondientes a la campaña anterior.

El resultado fue un cociente fototermal promedio de 1,16 MJ m⁻² d⁻¹ °C⁻¹ para la región núcleo, apenas 4 % inferior al registrado en el mismo período de 2025. Según explicaron, esa diferencia relativamente moderada se debe a que las bajas temperaturas compensaron parcialmente la menor radiación solar al prolongar determinadas etapas del desarrollo del cultivo.

No obstante, el comportamiento no fue uniforme. Durante la segunda quincena de septiembre, el indicador había resultado 6,6 % superior al del año anterior, mientras que hacia fines de ese mes y comienzos de octubre se registró una disminución más marcada, del 16 %. Estas variaciones muestran que las condiciones climáticas tuvieron efectos diferentes según el momento del ciclo.

Las heladas también preocupan a los productores

A la menor radiación solar se sumaron episodios de heladas registrados durante septiembre y mediados de octubre, cuyos efectos todavía se encuentran bajo evaluación. Según los informes técnicos citados, en determinados lotes de siembras tempranas y ciclos cortos del sur de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa podrían producirse pérdidas de rendimiento de entre 10 % y 15 %, aunque la magnitud definitiva dependerá de los daños efectivamente constatados.

La Bolsa de Comercio de Rosario detalló que, entre la madrugada y la mañana del 19 de octubre, se registraron temperaturas mínimas generalizadas de entre 1 y 5 grados. En seis de las 36 estaciones de su red de monitoreo se observaron registros inferiores a los 3 grados: Idiazábal, 1,2 °C; Bengolea, 1,3 °C; Junín, 2,1 °C; Laboulaye, 2,3 °C; y Canal y Monte Buey, 2,5 °C.

El episodio tuvo una duración relativamente breve, de entre una y tres horas, y se desarrolló con una humedad relativa superior al 70 %, condiciones que, según los especialistas, contribuyeron a moderar sus efectos. De todos modos, las heladas durante el período crítico del trigo pueden comprometer la viabilidad de las espiguillas y la formación de granos, por lo que será necesario observar la evolución de los lotes.

La elevada humedad ambiente también favoreció el desarrollo de enfermedades foliares, mientras que en los cultivos que atraviesan la etapa de floración se sumaron medidas de prevención frente a la fusariosis.

Se proyectan 23,8 millones de toneladas a nivel nacional

A pesar de las incertidumbres, la Bolsa de Comercio de Rosario mantiene una perspectiva favorable para la campaña. Su primera estimación nacional de producción de trigo se ubica en 23,8 millones de toneladas, un volumen que, de concretarse, representaría la segunda mayor cosecha de la historia argentina, solamente por debajo del ciclo anterior, que se aproximó a los 30 millones de toneladas.

Para la región núcleo, la primera proyección de rendimiento se sitúa en 43 quintales por hectárea, por debajo de los 60 quintales registrados durante la campaña excepcional de 2025, pero por encima del promedio de las últimas campañas, estimado en alrededor de 38 quintales por hectárea.

“La cosecha no va a tener la espectacularidad del año pasado, pero muestra muy buenos números a pesar de todo. Con 6,7 millones de toneladas, en la región núcleo cosecharían casi 60 % más que el promedio de los últimos 16 años”, resumieron desde la GEA.

La entidad rosarina reconoció, sin embargo, que persisten preocupaciones por un octubre caracterizado por el frío, la menor radiación y lluvias inferiores a las esperadas. Los técnicos señalaron que se trata de condiciones poco habituales durante el llenado de granos, lo que dificulta proyectar con certeza sus consecuencias.

Santa Fe aparece entre las provincias con mejores perspectivas

En el análisis por provincias, Santa Fe y Buenos Aires encabezan las expectativas de rendimiento del trigo. Para el territorio santafesino se proyecta un promedio cercano a los 40 quintales por hectárea, mientras que Buenos Aires podría alcanzar aproximadamente 39,2 quintales por hectárea.

En Córdoba, el rendimiento estimado se ubica en 33,6 quintales por hectárea, dentro de una campaña considerada buena, aunque inferior a la anterior. Para Entre Ríos, los técnicos del sistema SIBER proyectan inicialmente unos 35 quintales por hectárea.

En Santiago del Estero, la estimación provincial ronda los 27 quintales por hectárea, aunque algunos lotes podrían superar los 30. En Chaco, donde el trigo recibió entre 40 y 50 milímetros de lluvia durante todo su ciclo, también se registran rendimientos que superan algunas previsiones iniciales.

Dos escenarios posibles para la cosecha

Los especialistas identifican dos efectos contrapuestos que podrían definir el resultado de la campaña. Por un lado, las bajas temperaturas prolongan el período de llenado del grano, lo que puede favorecer su peso final y reducir la demanda de agua del cultivo. Por otro, la falta de radiación solar puede limitar la producción de materia seca y afectar el potencial de rendimiento, especialmente cuando coincide con etapas críticas.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtió que la persistencia de cielos cubiertos y lloviznas mantiene reducido el cociente fototermal y que, si esas condiciones no se revierten, podrían comprometerse los rendimientos potenciales. La BCR, en tanto, conserva una mirada más optimista, aunque reconoce que los daños de las heladas y los efectos de la nubosidad todavía deben evaluarse.

De esta manera, el trigo argentino transita las últimas etapas de su desarrollo con perspectivas de una cosecha históricamente importante, pero también con interrogantes sobre el impacto definitivo de un octubre climático atípico. Las condiciones de las próximas semanas serán determinantes para establecer cuánto de ese potencial productivo podrá concretarse.

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