En la provincia, hay 560 policías están con seguimiento psicológico

El ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, admitió la preocupación por los casos de suicidio, autolesión o agresiones. Y sostuvo que están en marcha políticas para abordar la situación, que consideró «multicausal».
Cococcioni, brindó este martes declaraciones sobre el incidente ocurrido este lunes al mediodía en la Jefatura de la Unidad Regional II de Rosario, donde un policía que está de licencia por carpeta psiquiátrica, le quitó el arma a una compañera, salió a la calle y se autolesionó con un disparo en la cabeza.
El policía herido fue trasladado de inmediato al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde falleció días más tarde. El episodio se suma a casos recientes de aparentes suicidios, como el otro agente de policía hallado el sábado en un descampado de Rosario y el del suboficial preso en Coronda por femicidio el pasado 20 de enero.
Estos casos reactivaron el debate sobre la situación de los efectivos de las fuerzas de seguridad, ya sea de la Policía o del Servicio Penitenciario Provincial, que ya venía siendo objeto de atención por parte de las autoridades.
“Hoy tenemos en seguimiento psicológico a 560 empleados policiales en la provincia de Santa Fe. Se avanzó en convenios con las áreas de Salud. Hoy tienen tratamiento sin copago de Iapos. En tratamiento voluntario hay cerca de 460 empleados que han abandonado el tratamiento y esto se evalúa después para ver si mantiene o no el estado policial y de portación de armas”, sintetizó el funcionario.
El funcionario añadió que “nosotros tenemos que pensar en el bienestar del funcionario, pero también en la seguridad de la sociedad. En definitiva, son 25 mil policías los que tienen que salir a las calles con un arma en la cintura a cuidar a la gente. Tenemos que ser muy rigurosos sobre a quién ponemos en esa situación».
Multicausalidad
«Hay aspectos personales, que tal vez no son para revelar, pero en cada uno de estos casos hay situaciones particulares, familiares y hasta en algunos casos económicas de los agentes por diversas cuestiones que tienen que ver con la esfera individual, y no son causales generales”, añadió el ministro
Uno de los ejes centrales del análisis del ministro fue el desarraigo. Cococcioni reconoció una “asimetría poblacional fundacional” en la fuerza: gran parte del personal se recluta en el norte de la provincia y termina prestando servicio en el sur, particularmente en Rosario.
“Hay una situación muy difícil de solucionar, que es el desarraigo, la falta de radicación en los lugares de trabajo. El traslado, el tiempo fuera de su casa y los viajes largos no son descanso, forman parte del desgaste”, explicó.
Como respuesta, señaló que en los últimos reclutamientos se avanzó en cupos geográficos, con una distribución 70-30 entre el sur y el centro-norte provincial, para revertir un esquema en el que casi el 80% del personal provenía de solo tres departamentos del norte.
Tarea coordinada
El abordaje interministerial de la problemática de salud mental en los agentes de seguridad fue presentado a mediados de 2025 en una jornada desarrollada en la ciudad capital, encabezada por Seguridad, junto a Salud y a Desarrollo Humano, a través del área de Género y Diversidad.
El ciclo «Hablemos de Salud Mental» comenzó entonces una tarea de recorrido por unidades regionales y penales de toda la provincia, en articulación con organismos como los Centros de Asistencia Judicial (CAJ), los Equipos del Sistema de Protección Integral (ESPI), áreas locales de género, el Programa de Atención Psicológica ATE-Iapos, y la Dirección Provincial de Vivienda.
Ignacio Paz, Director Provincial de Bienestar del Personal de las Fuerzas de Seguridad, expuso que “hoy lo que más preocupa es el suicidio porque el final es la letalidad”. No obstante, aclaró en aquel momento que “también nos preocupa el tema de consumos problemáticos: el Ministerio anunció la realización de narcotest, con lo que es probable que salgan a la luz más casos pero también se van a necesitar recursos humanos. Y nos preocupa el tema de violencia de género porque tiene una afectación directa en la salud mental de quien la padece”.
“Tenemos un circuito en el cual un compañero o un jefe alerta una ideación suicida de un oficial o de un agente del Servicio Penitenciario; ese alerta le llega a Medicina Legal de la policía o a la oficina correspondiente del Servicio Penitenciario y se convoca a esa persona para hacer un seguimiento monitoreado por Bienestar”, describió.
En ese punto, aseguró que “lo primero que se hace es retirarle el arma de fuego. Observamos que cuando se activan esos protocolos no ocurre ningún caso. Es decir que, cuando sucede, es porque no se llegó a tiempo”.
