La independencia económica se aleja: 140.000 jóvenes dejaron de vivir por su cuenta entre 2023 y 2026
Un informe de la consultora Analytica reveló que la proporción de personas de entre 18 y 29 años que viven en hogares independientes cayó del 26 % al 23,3 % en tres años, según el promedio móvil de cuatro trimestres. El encarecimiento de la vivienda y los servicios, la pérdida de empleo formal, el deterioro salarial y el aumento de la morosidad dificultan la posibilidad de dejar el hogar familiar.
Las dificultades económicas que atraviesan los jóvenes argentinos están provocando un retroceso en las posibilidades de acceder a una vivienda independiente. Según un informe elaborado por la consultora Analytica, entre 2023 y 2026 alrededor de 140.000 jóvenes dejaron de vivir en hogares independientes, en un contexto marcado por el aumento del costo de vida, la pérdida de puestos de trabajo registrados, la caída del poder adquisitivo y mayores dificultades para acceder al financiamiento. La tendencia refleja un deterioro en las condiciones materiales necesarias para sostener una vivienda propia o alquilada fuera del hogar familiar.
El relevamiento indica que, durante el primer trimestre de 2026, solamente el 22,2 % de las personas de entre 18 y 29 años vivía de manera independiente. Ese porcentaje se ubicó apenas por encima del registrado en igual período de 2025 y, si se excluye ese dato, representa el nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2021. Al analizar la tendencia mediante un promedio móvil de cuatro trimestres, la proporción de jóvenes emancipados descendió del 26 % en el segundo trimestre de 2023 al 23,3 % en el primer trimestre de 2026.
La caída equivale a aproximadamente 140.000 jóvenes menos viviendo en hogares independientes. Si la comparación se realiza con el máximo registrado durante las últimas dos décadas, que fue del 27,8 % en 2006, la diferencia alcanza a cerca de 240.000 personas. Los datos muestran que la dificultad para abandonar el hogar familiar no responde solamente a una situación coyuntural, sino que forma parte de una tendencia más amplia, agravada durante los últimos años por el deterioro de los ingresos y del mercado laboral.
Vivienda y servicios: los gastos que más aumentaron
Uno de los principales obstáculos para la independencia juvenil es el incremento de los gastos asociados con mantener una vivienda. Según Analytica, desde noviembre de 2023 la canasta de consumo de las personas de hasta 34 años que viven solas acumuló un aumento del 387,9 %, frente al 359,8 % registrado por el nivel general de precios, utilizando ponderadores actualizados.
La diferencia se explica principalmente por el peso que tienen los servicios y los gastos habitacionales dentro del presupuesto de quienes viven de manera independiente. Los rubros de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles representan el 26,6 % de sus gastos, casi el doble de la participación que tienen dentro de la canasta general, donde alcanzan el 13,5 %.
Además, desde noviembre de 2023 los precios de ese conjunto de bienes y servicios acumularon una suba del 637,9 %, muy superior al incremento general del costo de vida. Esto implica que los jóvenes que deben afrontar por su cuenta alquileres, tarifas y gastos de mantenimiento destinan una proporción cada vez mayor de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.
El desempleo juvenil alcanzó el 15 %
El informe también identifica un deterioro significativo en las condiciones laborales de las personas menores de 30 años. Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de desempleo juvenil alcanzó el 15 %, una cifra considerablemente superior a la registrada en otros grupos etarios.
Entre las personas de 30 a 49 años, el desempleo fue del 6 %, mientras que entre los mayores de 50 años se ubicó en el 4,7 %. Esta diferencia muestra que los jóvenes enfrentan mayores dificultades para acceder a un puesto de trabajo, una condición fundamental para proyectar gastos estables y sostener una vivienda independiente.
La situación se agrava por la pérdida de empleo formal. Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, la cantidad de asalariados de hasta 29 años con descuento jubilatorio disminuyó un 14,7 %, una caída casi tres veces superior al retroceso del 5,3 % registrado en el conjunto de los trabajadores.
Menos de cuatro de cada diez jóvenes tienen empleo formal
La pérdida de puestos registrados también modificó la composición del empleo juvenil. Según los datos analizados por Analytica, en el primer trimestre de 2026 solamente el 38,3 % de los jóvenes ocupados contaba con un empleo formal, una proporción que retrocedió 7,8 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2024.
Entre los trabajadores de 30 años o más, en cambio, la tasa de formalidad se ubicó en el 60,6 %, lo que evidencia una brecha considerable en las condiciones de contratación y estabilidad laboral.
La informalidad y la inestabilidad de los ingresos dificultan la planificación económica, especialmente cuando una persona debe reunir dinero para ingresar a una vivienda alquilada, afrontar garantías o depósitos y cubrir gastos mensuales que se mantienen independientemente de las variaciones laborales.
Los salarios jóvenes también perdieron poder adquisitivo
A las dificultades para conseguir empleo se suma el deterioro de los ingresos reales. Durante marzo de 2026, la remuneración promedio de los trabajadores registrados de hasta 29 años se encontraba un 4,7 % por debajo del promedio de 2023, una vez descontado el efecto de la inflación.
Sin embargo, cuando la pérdida de poder adquisitivo se calcula utilizando una canasta específica para jóvenes que viven de manera independiente, el retroceso asciende al 9,1 %. Esto ocurre porque los gastos habitacionales y los servicios, que tienen mayor incidencia en ese grupo, aumentaron por encima del promedio general de precios.
La combinación de salarios rezagados, empleos más inestables y mayores costos de vivienda reduce la capacidad de ahorro necesaria para independizarse. También limita las posibilidades de afrontar gastos extraordinarios, como reparaciones, equipamiento del hogar o aumentos imprevistos de tarifas y alquileres.
Casi cuatro de cada diez jóvenes registran atrasos en sus deudas
El deterioro económico también se refleja en el sistema financiero. Según el informe, al cierre de julio de 2026 la morosidad entre las personas de 18 a 30 años alcanzó el 39,1 %, un nivel 10,8 puntos porcentuales superior al promedio general de los deudores.
Entre las personas de 31 a 50 años, la proporción de deudores en mora se ubicó en el 31,1 %, mientras que entre los mayores de 50 años descendió al 19,6 %. La diferencia muestra que los jóvenes enfrentan mayores dificultades para cumplir regularmente con sus compromisos financieros.
Los atrasos en el pago de obligaciones pueden deteriorar el historial crediticio y dificultar el acceso a préstamos o financiamiento en el futuro. Esta situación representa una barrera adicional para quienes necesitan reunir recursos para ingresar a una vivienda, adquirir equipamiento o afrontar gastos vinculados con proyectos personales de largo plazo.
Incluso cuando las condiciones laborales mejoran, los antecedentes de mora pueden continuar limitando el acceso al crédito, prolongando las dificultades económicas que enfrentan los jóvenes.
El informe también advierte sobre el crecimiento de las apuestas online
Otro de los fenómenos señalados por Analytica es el crecimiento de las apuestas online, una actividad cuya recaudación registró en julio un nivel 373,6 % superior, en términos reales, al de enero de 2024.
La consultora advierte que, en un contexto de vulnerabilidad económica, algunas plataformas pueden presentarse ante los usuarios como una posibilidad de obtener ingresos adicionales. Sin embargo, las apuestas implican riesgos financieros, especialmente para quienes ya enfrentan dificultades para cubrir sus gastos o cumplir con sus obligaciones.
El crecimiento de esta actividad aparece así como otro elemento de preocupación dentro del análisis de la situación económica juvenil, aunque no permite establecer por sí solo una relación causal directa con la disminución de la independencia habitacional.
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El informe de Analytica muestra que las dificultades para independizarse responden a una combinación de factores que se potencian entre sí. El aumento de los gastos de vivienda y servicios, la pérdida de empleo formal, el desempleo elevado, los salarios que no recuperan su poder adquisitivo y el deterioro de la situación financiera reducen las posibilidades de sostener un hogar independiente.
La caída de la proporción de jóvenes emancipados también refleja que, para una parte importante de la población de entre 18 y 29 años, permanecer en la vivienda familiar o regresar a ella se convierte en una alternativa frente a los costos que implica vivir por cuenta propia.
Con 140.000 jóvenes menos en hogares independientes respecto de 2023, los datos muestran una transformación en las condiciones de acceso a la autonomía económica y habitacional. La recuperación del empleo, la mejora de los ingresos y la evolución del costo de la vivienda aparecen como factores centrales para determinar si esta tendencia podrá revertirse durante los próximos años.
